Club Antiglobalismo

EL LEVIATÁN DIGITAL Y EL BÚNKER DEL FIN DEL MUNDO.

El plan esotérico de Peter Thiel para la Tercera Guerra Mundial y su aterrizaje secreto en Argentina.

Por David Nesher _ un observador del fin de los tiempos y el tablero global.

El mundo se encuentra en el umbral de una transformación sin precedentes, un cruce oscuro donde la alta tecnología de Silicon Valley converge con la teología del apocalipsis. En el centro de esta tormenta perfecta emerge una figura que opera desde las sombras del poder global: Peter Thiel, cofundador de PayPal, primer inversor externo de Facebook y dueño de Palantir Technologies. Considerado por analistas geopolíticos como una de las tres personas más influyentes del planeta —al nivel de líderes de superpotencias—, Thiel no es solo un multimillonario, sino un filósofo con un sistema ideológico cerrado y con consecuencias aterradoras para el futuro de la humanidad.

Recientemente, este magnate desembarcó de incógnito en la Argentina, rodeado del más estricto secretismo. Te estarás preguntando: ¿Con qué objetivo? La respuesta te sorprenderá; supervisar el «experimento» político y económico de Javier Milei, alinear al establishment local para asegurar que se «mantenga el rumbo» (con o sin el actual presidente), negociar jugosos contratos de inteligencia artificial militar, y explorar la Patagonia en busca de tierras para construir un búnker de supervivencia ante el inminente fin del mundo.

Para comprender la magnitud de lo que se está gestando, debemos analizar el entramado geopolítico y escatológico que impulsa a este titán de la tecnología.

La Teología del Poder: El Anticristo, el Katechon y la Impunidad Soberana

A diferencia de otros magnates guiados únicamente por la rentabilidad, la cosmovisión de Thiel se sostiene sobre cimientos filosóficos y esotéricos perturbadores. Como ferviente católico con nexos con el Opus Dei, Thiel ha desarrollado una profunda obsesión por la figura bíblica del Anticristo.

Su teología política se basa en la obra del filósofo alemán —y adherente al nazismo— Carl Schmitt, específicamente en el concepto de «soberano», definido como «aquel que decide sobre la excepción». Thiel cruza esta idea con el concepto teológico del τὸ κατέχον (to katechon, «lo que contiene»), la fuerza o entidad profética encargada de impedir la llegada del Anticristo y el caos final. En la retorcida interpretación de esta élite tecnológica, si ellos actúan como el katechon que salva a Occidente, se convierten en soberanos absolutos a los que «se le debe permitir todo». El fin último, esotérico y salvífico, justifica la impunidad total frente a las leyes y la moral humana.

Esta doctrina del poder absoluto se complementa con las enseñanzas de su profesor de Stanford, René Girard, quien postuló que el deseo humano es mimético (imitativo) y siempre engendra violencia. Thiel aplica esto al libre mercado decretando en su manifiesto capitalista Zero to One que «la competencia es para perdedores» y que el único camino válido es la construcción de monopolios. Finalmente, la tríada intelectual de Thiel se completa con Leo Strauss, el filósofo del «pensamiento esotérico», quien promovía que el conocimiento real debe estar reservado para una élite de «iniciados» que tienen el deber de gobernar a unas masas incapaces de ver la verdad.

El Capitalismo de Guerra y el Manifiesto de Palantir

Esta amalgama teológica y supremacista ha mutado recientemente en una doctrina geopolítica activa y amenazante. Palantir, la empresa que hoy en día diseña la selección de objetivos para los ataques de las fuerzas armadas estadounidenses e israelíes, ha publicado un manifiesto político de 22 puntos que funciona como una hoja de ruta hacia el poder absoluto.

El diagnóstico de la nueva élite tecnofeudal —descendientes modernos de la brutal Compañía Británica de las Indias Orientales— es definitivo: la carrera tecnológica pacífica contra China está perdida. Para salvar su hegemonía y al sistema capitalista frente a nuevas generaciones que rechazan sus corporaciones, Silicon Valley ha decidido «cargarse a la democracia».

El manifiesto exige abandonar el modelo del consumo civil (la «tiranía de las aplicaciones» y la adoración estética del iPhone) para abrazar la militarización total y el «poder duro». Exigen instaurar un capitalismo de guerra, un sistema que resuelve el problema del desempleo generado por la IA, ya que la maquinaria económica no dependerá de que los ciudadanos compren electrodomésticos, sino de los masivos contratos del Estado para fabricar misiles y software de aniquilación.

Peor aún, en su punto sexto, el manifiesto clama por el regreso de la conscripción y el servicio militar obligatorio. La corporación que domina la inteligencia artificial le advierte a Occidente que la próxima guerra no será solo de drones, sino una Tercera Guerra Mundial en la que toda la sociedad civil deberá «compartir el riesgo y el costo» derramando su propia sangre en el campo de batalla.

Transhumanismo, el Proyecto Maven y la Rebelión de las Máquinas

El brazo ejecutor de este apocalipsis planificado es el «sistema operativo» del Estado imperial: Palantir. Dentro de la extraña y contradictoria fe de Thiel convive el transhumanismo, la creencia de que la tecnología debe erradicar las debilidades y limitaciones biológicas del ser humano.

En el teatro de operaciones militar, esto se ha materializado en el Sistema Inteligente Maven, una asombrosa y terrorífica plataforma diseñada para unificar todos los datos de inteligencia del Pentágono. El objetivo transhumanista supremo de este complejo militar-tecnológico es el concepto no humans in the loop (sin humanos en el circuito de decisión).

Si la política debe ser despojada de emociones para aniquilar enemigos desde la clandestinidad, la guerra militar también debe serlo. Buscan que los algoritmos detecten, clasifiquen y ejecuten letalmente a los objetivos (como la orden a un dron para asesinar a una persona) sin que ningún analista humano participe con su criterio, moral o remordimiento. Según analistas, automatizar procesos bélicos de esta envergadura es la antesala formal para viabilizar genocidios sistemáticos y sentar las bases operativas de una futura «rebelión de las máquinas». El algoritmo, programado desde Silicon Valley, se convertiría en el Dios y el Leviatán supremo.

El Refugio Patagónico: Preparando la supervivencia terrenal

Aquí radica la paradoja más escalofriante de la escatología de los superricos. Mientras diseñan sistemas de aniquilación autónoma, declaran obsoleta la diplomacia e instigan a una Tercera Guerra Mundial contra China, esta misma élite busca febrilmente dónde esconderse cuando caiga el fuego del cielo.

Esta es la razón de fondo del desembarco secreto de Thiel en la Patagonia argentina. Aunque el multimillonario ya posee un refugio apocalíptico en Nueva Zelanda, la distancia en avión hace inviable llegar a tiempo si estalla un conflicto repentino. Los análisis prospectivos globales de supervivencia son claros: frente a un invierno nuclear o el colapso climático por el descongelamiento de los polos, la Patagonia es el santuario global supremo. «Dos refugios son mejores que uno» es el mantra de la élite.

Peter Thiel ha venido a la Argentina a tejer las alianzas de poder, a vender su vigilancia algorítmica y a asegurarse un asiento de primera fila —bien resguardado bajo tierra— para presenciar el fin del mundo democrático que él mismo ha ayudado a diseñar.

Está bien claro que el capitalismo de guerra ha comenzado, las máquinas están tomando el circuito de decisión, y el katechon tecnológico de Silicon Valley ya prepara el escenario para el conflicto final.

Te comparto este video resumen de lo que hemos tratado en esta bitácora:

«La narrativa oficial del C0V1D está desmoronándose» (Dr. Peter McCullough)

El Dr. Peter McCullough, un renombrado cardiólogo y científico médico altamente publicado cuya confrontación de las políticas gubernamentales de C0V1D-19 ha atraído más de 40 millones de visitas en el podcast de Joe Rogan, le dijo a WND en una entrevista en video el jueves por la noche la narrativa oficial de la pandemia que ha sido ferozmente custodiado por los medios de comunicación establecidos y los censores de las redes sociales está “completamente desmoronado”.

Esa narrativa, dijo, incluía «declaraciones falsas sobre la propagación asintomática, la confianza en el encierro y las máscaras, que obviamente no funcionaron, la supresión del tratamiento temprano, la promoción masiva de vacunas que fallaron».

Y ahora aquí estamos, casi en completa caída libre”, dijo McCullough, refiriéndose al número récord de casos de COVID-19, ya que los funcionarios reconocen que las vacunas no previenen la infección ni la transmisión.

McCullough señaló que en California, con la supuesta variante omicron, a los trabajadores de la salud que dieron positivo por COVID-19 y tenían síntomas se les dijo que regresaran al trabajo.

Con eso, creo que eso es todo. Creo que ese es el final. La narrativa se ha derrumbado. La gente no quiere estas vacunas”, dijo McCullough.

«Las vacunas deberían retirarse del mercado. Claramente no están resolviendo el problema».

El enfoque, dijo, debería estar en «tratar a los pacientes de alto riesgo que desarrollan síntomas» con algunos de los primeros tratamientos que él y otros médicos de todo el mundo han encontrado efectivos, incluida la ivermectina y un nuevo medicamento al que se le otorgó autorización de uso de emergencia por la FDA, Paxlovid.

McCullough citó un estudio de Dinamarca y datos de la agencia de salud del Reino Unido que muestran que las vacunas tienen cero efectividad contra la supuesta variante omicron.

«Eso no es desinformación», dijo. «Solo estoy citando los datos. Todo esto se puede consultar. Los verificadores de hechos pueden verlo. Sé que nunca tendré problemas con las acusaciones de información errónea, porque solo cito los datos

El presidente estadounidense, Joe Biden, claramente tenía en mente a McCullough cuando el jueves instó a las empresas de redes sociales y los medios de comunicación a «tratar con la información errónea y la desinformación que hay en sus programas».

McCullough señaló que los tribunales de todo el país se han basado en su trabajo, incluida la Corte Suprema de los EE. UU., y ha testificado ante el Senado de los EE. UU. y volverá allí a finales de este mes.

«Creo que Estados Unidos sabe quién les está dando la historia clara

En la entrevista en video de media hora con WND, McCullough también discutió:

  • El castigo de los médicos que contradicen la narrativa oficial de COVID y usan medicamentos clínicamente indicados y aprobados por la FDA fuera de etiqueta, como la ivermectina, para tratar a pacientes con COVID-19, incluido un colega en Maine a quien se le ordenó someterse a un examen psicológico después de que se suspendió su licencia;
  • Su participación en una manifestación en Washington, DC, el 23 de enero, en protesta por los mandatos de vacunación;
  • Los fallos de la Corte Suprema el jueves sobre los mandatos de vacunación;
  • La posibilidad de que omicron pueda significar el fin de la pandemia, sirviendo como un «refuerzo universal»;
  • Datos que muestran que la vacunación ha fracasado, empeorando la pandemia en países con un alto consumo de vacunas;
  • La letalidad de las vacunas de ARNm;
  • Su opinión sobre el programa de pruebas masivas de Biden;
  • Su opinión sobre los nuevos tratamientos aprobados por la FDA y su protocolo simple, económico y de venta libre para el tratamiento de omicron;
  • La falta de voluntad de tantos médicos para «salir del margen» y tratar a los pacientes con COVID-19;
  • La «crisis de competencia» entre los altos funcionarios de salud del gobierno;
  • Dónde encontrar recursos y apoyo para médicos y pacientes, y para empleados que enfrentan mandatos.

Enfatizó que las vacunas aún están en “investigación”.

«Nadie puede ser obligado a hacerlo», dijo sobre la vacunación. «Y no están resultando ser seguras ni efectivas. Entonces, si todos se mantienen firmes y rechazan las vacunas, creo que esa será la forma más rápida de salir de esto


Fuentes:

Clark County Today

Trikooba News