Fe

Perdóname… (Oración de Nuevo Nacimiento)

Señor Jesús,  me coloco en Tu presencia en oración,

y confiado en Tu Palabra te abro totalmente mi corazón.

Reconozco mis pecados y  te pido perdón por cada uno.

 Te presento toda mi vida, desde el momento en que fui concebido hasta ahora.

En ella están todos mis errores, fracasos, angustias,

sufrimientos y toda mi ignorancia de Tu Palabra.

¡Señor Jesús, Hijo del Dios viviente, ten compasión de mí que soy pecador!

¡Sálvame, Jesús! Perdona mis pecados, conocidos y desconocidos.

Libérame, Jesús, de todo vicio y de todo dominio del mal en mi mente.

En Tu presencia, quiero perdonar a todas las personas que me ofendieron,

que me amargaron, que intentaron el mal contra mí.

Y así como estoy pidiendo tu perdón para mis pecados, contando con tu gracia,

yo las perdono y las entrego a Ti, clamando sobre mí y sobre ellas tu infinita misericordia.

Y ahora, Jesús, te pido que vengas a mí; yo te recibo como mi Dueño y Salvador.

Ven a vivir en mí, dame la gracia de vivir intensamente Tu Palabra

en todas las circunstancias de mí día a día. Inúndame con Tu Espíritu.

Ven a vivir en mí, Jesús, y no permitas que yo me aleje de Ti.

Con todo mi corazón profeso la fe en el poder de tu Resurrección,

confiando en que la Gracia que el Padre nos concede en Ti

por el poder del Santo Espíritu, me sanará, sostendrá y guiará

en esta nueva etapa que hoy comienzo a Tu lado.

Amén.

Autora: Maisa Castro, Adaptación de: «Oraciones Carismáticas» editorial Raboní

¿Cuánto cuesta un Milagro?

Micaela, una niña de ocho años oyó a sus padres decir que su hermanito Andrés estaba muy enfermo y que ellos no tenían el dinero necesario para pagar la operación que podría salvar su vida. «Sólo un milagro puede salvarlo», les oyó decir.

Micaela, fue a su habitación y sacó de un frasco todos sus ahorros. Vació el contenido y con todas las monedas que tenía fue a la farmacia. Esperó con paciencia al farmacéutico que estaba muy ocupado hablando con otro hombre.

Por fin, molesto, le preguntó:

¿Qué necesitas? Estoy conversando con mi hermano que vino de Chicago y al que no he visto en mucho tiempo – añadió, sin esperar que la niña respondiera su pregunta.

Es por mi hermano, – dijo la niña – está muy enfermo y quiero comprarle un milagro.

¿Cómo? – preguntó el boticario.

Se llama Andrés y tiene algo muy malo que le está creciendo dentro de la cabeza. Dice mi papá que sólo un milagro le puede salvar. ¿Cuánto cuesta un milagro?

Aquí no vendemos milagros, lo siento, pero no puedo ayudarte – contestó éste, con un nudo en la garganta.

Mire, tengo dinero para pagarlo. Si no es suficiente, conseguiré lo que falte. Dígame cuánto cuesta.

El hermano del farmacéutico era un hombre muy elegante. Se inclinó, y preguntó a la niña:

¿Qué clase de milagro necesita tu hermano?

No sé– respondió Micaela, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Lo que sé, es que está muy enfermo y dice mamá que necesita una operación, pero como mi papá no puede pagarla, quiero hacerlo yo con mi dinero.

¿Cuánto tienes?  – preguntó el señor que venía de Chicago.

Un dólar y once centavos – respondió Micaela con voz apenas audible. Es todo lo que tengo, pero si hace falta, puedo conseguir más.

¡Qué casualidad! – dijo sonriendo, un dólar y once centavos es justo lo que cuesta un milagro para tu hermanito.

Seguidamente, el hombre recogió el dinero en una mano y con la otra tomó la mano de la niña y le dijo:

Llévame a tu casa. Quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres, para ver si tengo la clase de milagro que necesitas.

Aquel hombre bien vestido era el Dr. Armstrong, especialista en neurocirugía, quien realizó la delicada operación. Al poco tiempo, Andrés se había restablecido totalmente.

La madre emocionada comentó: Esta operación fue un milagro. ¿Cuánto habrá costado? Micaela sonrió. Sabía exactamente cuánto costaba un milagro: un dólar y once centavos…

Micaela es un gran ejemplo, ella salió de su casa convencida de conseguir el milagro para su hermano, sólo porque en su Fe e inocencia estaba el verdadero amor de Dios.

¡Sal día a día de tu casa convencido de encontrar tu Milagro!

“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

(Hebreos 11:1)

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“Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

(Mateo 21:22)

¡No tengan miedo de ir contracorriente!… (Gen.E.S.)

«Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que esta en los cielos».

Mateo 5:16

Vivimos en un contexto donde los conceptos anti-Torah son los que se imponen, al grado tal de legalizarse y de tener el respaldo de muchos gobiernos.

Es de esperarse que todo seguidor de Yeshúa que se oponga a estas practicas abominables, sera aborrecido y blanco de toda oposición; pero la verdad es que no se puede dejar de obedecer al Eterno Dios aunque los hombres lo impongan…

Entonces…
¿A quien obedeceremos?
¿A Dios o a los hombres?
Al igual que Pedro hemos de decir: «Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29).

¡Ustedes jóvenes son los primeros que deben ir contracorriente! ¡Adelante, sean valientes y vayan contracorriente!

¡Jesús en Ti confío!

Para que no olvidemos que Él está día a día cumpliendo su promesa:

«He aquí yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Amén!

(Mateo 18:20)

Les comparto este VIDEO muy oportuno para que nuestras conciencias esten en todo instante de cada día vibrando en la certeza de que nuestro Amado Mesías y Señor está a nuestro lado.

Les dejo aquí también la letra de la canción a fin de que puedan cantarla día a día:

Confío en Ti,
estoy seguro pues tú nunca me has fallado
Aunque camine a oscuras tú estas a mi lado.
Y ya no temo a nada, sé que estas aquí.
Confío en Ti,
ya no me apoyo en mi supuesta fortaleza
Ni me confunde Mi pecado, Mi tibieza
Eres amor, tan solo amor, Confío en Ti.

Confío en Ti pues siendo Dios, me tratas como a un buen amigo
De tu dulce amor recibo tu respiro
Eres mi todo, eres la fuerza que hay en mí.

Confío en Ti porque tu sangre ha lavado mi tristeza
Y no te asusta mi pecado, mi tibieza,
Eres tan grande, eres tan Dios, eres tan todo para mí.

Confío en Ti porque la vida que me has dado se renueva
Y me has sacado de lo oscuro de esta cueva
Y mendigando amores falsos vuelvo a ti,
Confío en Ti, Confío en Ti, Confío en Ti, Confío.

Confío en Ti mi vida entera está sujeta entre tus manos
Me has sostenido, soy tu hijo y soy tu hermano
Como temer si yo te tengo junto a mí.