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ANTÍDOTO PARA SANARSE DE LA MURMURACIÓN

 «Hermanos, no murmuréis los unos de los otros.
Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?«
(Santiago 4:11)
Para que se comprenda el objetivo de esta bitácora, diré que desde épocas inmemorables la murmuración es la plaga de las reuniones y roscas eclesiásticas, sociales, políticas, familiares, laborales, estudiantiles, etc. Lo peor de todo son los efectos que esta practica satánica, en cualquier tipo de actividad. Entre ellos, se destacan será las divisiones personales y la pérdida de esfuerzos por luchas intestinales donde los efectos de las murmuraciones pueden adquirir serios daños sociales de enorme amplitud.
Antes de proceder a considerar los remedios escriturales que el Eterno otorga para sanar al alma de este mal, debemos dejar claro a qué consideramos murmuración.
Cuando decimos murmuración, nos referimos aquí a esa conversación denigrante, en voz baja , que se realiza en ausencia del sujeto denigrado y con un sentimiento de complacencia corporativo por la desgracia del ausente que se juzga . Es esa charla que tiende a corroer la buena fama de personas o cosas, sin razones y con cierta mala voluntad sobre ellas. La murmuración tiene muchos nombres: maledicencia, enredos, chismes, calumnias,… todas ellas son hermanas entre sí e hijas de la mentira y el engaño.
Cotidianamente son abordado por mis lectores planteándome ser víctimas de la murmuración en su ámbito laboral, académico, familiar y hasta (o especialmente) eclesiástico. Es que este mal se propaga cada día como un virus mortal, enfermando y matando a muchos seres humanos alrededor de nuestro mundo.

A continuación  les brindaré las excelentes «pastillitas» que el Eterno aconseja tomar cómo antídotos contra esta plaga cada vez más aceptada en esta sociedad humana resignada al pecado:

Mateo 7:2-3,5 «Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano…»

 

Santiago 5:9 _ «Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta«.

Santiago 3:5 _ «… La lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!»

Proverbios 18:20-21 _ «Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; se saciará del producto de sus labios. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos«.

Filipenses 2:14-15 _ «Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo«.

1 Corintios 10:10-12 _  «No murmuréis, como algunos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga«. 
Proverbios 10:19 _ «En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente«.

Proverbios 11:9 _ «El hipócrita con la boca daña a su prójimo; más los justos son librados con la sabiduría«.

Proverbios 11:12-13 _ «El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; más el hombre prudente calla. El que anda en chismes descubre el secreto; más el de espíritu fiel lo guarda todo«.

Proverbios 20:19 _ «El que anda en chismes descubre el secreto; no te entremetas, pues, con el suelto de lengua«.

Proverbios 8:13 _ «El temor del Señor es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco«.

Proverbios 13:3 _ «El que guarda su boca guarda su alma; más el que mucho abre sus labios tendrá calamidad».

Proverbios 16:23 _ «El corazón del sabio hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios«.

Proverbios 16:28 _ «El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos«.

Proverbios 17:20 El perverso de corazón nunca hallará el bien, y el que revuelve con su lengua caerá en el mal.

Gálatas 6:7 _ «No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará».

Mateo 12:36-37 _ «Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado«.

Considerando estas «dosis» de Su Instrucción bendita, nos damos cuenta que la única arma válida para vencer este problema se llama el amor perfecto. De él nos habló Yeshúa al recordarnos el precepto de la Torah que dice: “Amarás a tu prójimo como a tí mismo”. Desde esto, bastaría ser un poco inteligente para comprobar que nos “conviene” cambiar seriamente y de verdad nuestra actitud para con los que nos rodean.

Solución : Jamás hablemos mal de nadie, pues como cuando escupimos al cielo, antes o después la saliva nos caerá en la cara. No hablar mal, no es suficiente. Los seres humanos queremos y necesitamos ser amados, estimados y que alguien hable bien de nosotros y reconozca lo poco o mucho bueno que tenemos. Deseamos ser alguien , no algo.

 

 “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas”

(Mateo 7:12)

Con amor y sincera amistad: P.A. David Nesher